Hay hechos que precipitan reflexiones rápidas. Los expertos en estos son los medios de comunicación. La búsqueda de un rotulo que sirva para explicar el todo hace perder los matices y el contexto. Aunque está claro que la inmediatez del discurso mediático marca la primera columna sobre lo que se debe decir.
Es falsa la caracterización que hace un busto parlante o una placa para resolver la noticia en 10 minutos, por lo que es falso empezar a discutir desde allí. Pero también resulta poco interesante comenzar una reflexión desde su opuesto. La dicotomía y sus términos también son servidas.
Hay datos que permiten diferenciar a éste de otros dirigente, porque nadie se imagina que la muerte de un Menem o un De la Rua puedan tener el impacto que el deceso de Alfonsín tiene en parte de la sociedad argentina. Puede que sea el mejor dirigente o el más hijo de puta. Pero no puede ser ignorado, rebajado o puesto a la misma consideración que la mayoría de los personajes políticos de los partidos tradicionales del país.
Puede decirse que fue un hombre que le permitió a millones de argentinos creer en un conjunto de valores, que no sabemos si él practicaba, pero que están asociados a la democracia. A la democracia por encima de una dictadura. No es el padre de la democracia, es un hombre más de la democracia como lo somos, quisiera creer, el la gran mayoría de los argentinos.
Las reflexiones finales se las dejo al tiempo y a ustedes.
1 comentarios:
Me hincha las pelotas la necesidad argentina de reducir la complejidad de la historia al relato simple del héroe que llega para salvarnos o para consagrarnos (se llame Alfonsín o Maradona).
Anula los matices, las contradicciones, limita la capacidad de análisis y de aprendizaje.
Si me dejo llevar por los medios que se reparten entre los que dicen que RA fue "Padre de la democracia" y los que sostienen que "Parió la democracia"... Alfonsín era hermafrodita!!!
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